Día Nacional de los Buñuelos
Estos pastelitos fritos en sartén o en abundante aceite, célebres por su versatilidad, tienen una rica historia que se remonta a 1665, con orígenes atribuidos a los antiguos romanos, quienes más tarde los introdujeron en Europa. Los buñuelos, caracterizados por una masa hecha con leche y huevo similar a la de los panqueques, adoptan innumerables formas en distintas cocinas. Desde el tempura japonés hasta los buñuelos de maíz estadounidenses, estas delicias crujientes pueden rellenarse con una variedad de ingredientes, incluyendo fruta, verduras, carne, mariscos o queso. El mundo es, literalmente, tu ostra llena de buñuelos. El recorrido histórico de los buñuelos se despliega a través de diversas tradiciones culinarias. Los beignets franceses, los bignè italianos y los loukoumades griegos muestran el lado dulce de los buñuelos. El tempura, una creación japonesa influida por técnicas portuguesas y españolas, ofrece un giro salado. En Estados Unidos, los buñuelos de maíz se llevan el protagonismo, capturando la esencia del confort sureño con ingredientes como mantequilla, leche, harina, huevo y granos de maíz. Al explorar el mundo de los buñuelos, vale la pena mencionar el debate sobre qué define a un verdadero buñuelo. Algunos argumentan que todo lo que esté empanizado y frito califica, mientras que otros insisten en que debe tener rellenos picados. Sea como sea, el amor por los buñuelos trasciende fronteras, con variantes tan diversas como el kwek-kwek filipino, los apple fritters estadounidenses, el nam phrik kapi tailandés, el ojingeo-twigim coreano, el kuku sabzi iraní y los pea fritters británicos.
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