Día Nacional de la Calabaza
La calabaza es uno de los cultivos más antiguos de América. Se han hallado en México semillas de hace miles de años, y los pueblos indígenas la cultivaban junto al maíz y el frijol mucho antes de la llegada de los colonos europeos. Los primeros colonos aprendieron a asarla, guisarla y secarla; algunos la vaciaban, la rellenaban de leche, especias y miel y la horneaban entre cenizas calientes, un antepasado del pastel de calabaza. Botánicamente es un fruto de la familia de las cucurbitáceas, rico en betacaroteno, fibra y potasio. Su pulpa dulce y terrosa funciona en sopas, panes, curris y risottos, y por supuesto en pasteles, mientras que sus semillas tostadas, las pepitas, son un tentempié crujiente. Hoy Estados Unidos cultiva más de medio millón de toneladas de calabazas al año, con Illinois a la cabeza. Muchas acaban convertidas en linternas de Halloween, una tradición que los inmigrantes irlandeses adaptaron de los nabos tallados, y en los concursos de calabazas gigantes aparecen ejemplares de más de 900 kilos. En el Día Nacional de la Calabaza, visita un huerto de calabazas, talla una linterna, tuesta las semillas o cocina algo reconfortante con calabaza fresca.
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